La transición energética mundial ya no es una promesa política de campaña o un horizonte tecnológico lejano, es toda una transformación industrial tangible, medible y de una escala sin precedentes. Y en el centro de ese cambio aparece una protagonista indiscutible: la energía solar fotovoltaica. Los datos consolidados de IRENA (2026), America Clean Power (2025) muestran una aceleración histórica del despliegue solar a nivel mundial, ya que nunca antes una tecnología energética había añadido tanta capacidad en tan poco tiempo. La dimensión del fenómeno es tal que 2025 quedará registrado como el año en que la solar terminó de consolidarse como el gran motor del nuevo sistema energético global. En apenas doce meses, el mundo incorporó 510 GW de nueva capacidad solar fotovoltaica. La cifra es difícil de dimensionar incluso para el propio sector energético. Equivale, por ejemplo, a instalar en un solo año varias veces toda la capacidad eléctrica histórica de muchos países desarrollados. Además, la solar representó casi las tres cuartas partes de todas las nuevas adiciones renovables realizadas durante el ejercicio. El resultado de este despliegue masivo es contundente: la capacidad solar fotovoltaica mundial alcanzó los 2.383 GW acumulados al cierre de 2025. La energía solar ya no es una tecnología complementaria dentro del sistema eléctrico. Se ha convertido en el eje estructural de la nueva economía energética global. Esta radiografía mundial de la fotovoltaica permite entender no solo el volumen de crecimiento, sino también los desequilibrios regionales, el liderazgo industrial de China, la posición estratégica de Europa, el papel económico de Estados Unidos y el nacimiento de una nueva era energética dominada por la combinación entre solar, almacenamiento y electrificación. El boom solar global: el mayor despliegue energético de la historia moderna. La velocidad de crecimiento de la fotovoltaica durante los últimos años ha supera
📌 Fuente: Energías Renovables