En el desarrollo de plantas fotovoltaicas de gran escala, la repetición de negocio constituye uno de los mejores indicadores del éxito de un proyecto. Más allá del rendimiento de la instalación, refleja la confianza generada durante la ejecución, especialmente cuando las condiciones del emplazamiento obligan a resolver desafíos técnicos y organizativos de gran complejidad. Ese fue el caso de la planta fotovoltaica Douro, de 149 MW, situada en Tarouca, en el distrito portugués de Viseu. Construida por Zagope para Sonnedix y Finerge, la instalación combinaba un subsuelo granítico de elevada dureza, pendientes superiores al 15 % en algunas zonas y un calendario de ejecución especialmente exigente. Situado en la impresionante región del Duero —famosa por sus viñedos en terrazas, sus vinos de Oporto y su estatus de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO—, el complejo cuenta con más de 273.000 módulos fotovoltaicos. La orografía ha sido precisamente uno de los principales retos, ya que fue necesario adaptar el diseño de las cimentaciones a la geología del terreno. Tras analizar los estudios geotécnicos y los ensayos de arrancamiento, el equipo de ingeniería de GameChange Energy determinó qué zonas podían ejecutarse mediante hincado convencional y cuáles requerían preperforación y estabilización con hormigón, un planteamiento que permitió limitar las soluciones más costosas únicamente a las áreas necesarias, reduciendo el impacto sobre el CAPEX. La compañía suministró además su sistema de estructura fija MaxSpan, cuyo diseño en acero de alta resistencia permitió incrementar la separación entre postes y reducir el número de cimentaciones necesarias. La configuración final utilizó menos de 215 postes por MW, disminuyendo tanto las perforaciones como la mano de obra y los tiempos de instalación. La adaptación a la topografía fue otro de los aspectos determinantes del proyecto. El equipo de ingeniería
📌 Fuente: Energías Renovables